domingo, 19 de octubre de 2014

SONAMBULISMO SEXUAL, UNA NUEVA ENFERMEDAD

EXTRAÑA CONDUCTA NOCTURNA. 
LA ACADEMIA ESTADOUNIDENSE DE MEDICINA DEL SUEÑO ACABA DE RECONOCER A LA SEXSOMNIA COMO NUEVA DOLENCIA

 

Tenía al marido encima. La despertó y la obligó a tener relaciones. Hasta ese momento, él nunca había sido violento. No lo pudo parar. La escena empezó a repetirse, siempre después de que se durmieran. Marcelo no recordaba nada a la mañana siguiente. Jorgelina pensó en separarse, mientras el trauma crecía. Decidieron consultar. Recibían diagnósticos erráticos. Llegaron a un centro de salud especializado en medicina del sueño. En ese momento, Jorgelina se enteró. Marcelo tenía una rara enfermedad: sexsomnia.
La sexsomnia acaba de ser reconocida por primera vez como enfermedad. En mayo de este año, la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASMNET) la incluyó en su catálogo. El padecimiento forma parte del grupo de enfermedades conocidas como “parasomnias”, actividades motoras que se realizan dormido. ¿Qué significa? Que así como el sonámbulo hace movimientos complejos sin conciencia, quien sufre sexsomnia puede mantener relaciones muy agresivas sin saber qué está pasando.
“Lo primero que hay que recomendarle a una pareja que pasa por esto es que empiecen a dormir separados, al menos hasta que los episodios sean menos frecuentes”, le dice a Clarín la jefa de la unidad de Medicina del Sueño del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, Mirta Averbuch, que estudia el tema. “Pasa lo mismo que con el sonámbulo, lo mejor es no despertar al paciente en ese estado. El trastorno es nuevo, pero existen tratamientos”, tranquiliza.
De todos modos, hay pocas investigaciones sobre el tema. Un estudio canadiense señaló que el 8% de las personas que se atienden por sonambulismo afrontan este mal. El mismo trabajo señala que la sexsomnia es más común en hombres. “El desconocimiento y la vergüenza en los pacientes evita que se sepa más. No se trata de una enfermedad relacionada con la epilepsia, como muchos creen”, aclara Averbuch.
El sexólogo León Gindin admite que los casos no llegan a los consultorios, y advierte: “Hay que tener cuidado porque mucha gente podría llegar a querer disimular una abuso sexual amparándose en esa enfermedad. Es necesario ser precisos en el diagnóstico”.
Averbuch dice que los casos se detonan cuando el enfermo está expuesto a fuerte estrés. Al igual que con los sonámbulos, la actividad motora aparece en la fase tres del sueño. El tratamiento incluye sedantes derivados de la benzodiacepina, que bloquean el sueño profundo. También terapia cognitiva y hasta cursos de relajación.