miércoles, 25 de mayo de 2016

5 SECRETOS PARA SER FELIZ, SEGÚN UN PRESTIGIOSO PROFESOR DE HARVARD

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BEN-SHAHAR DEFIENDE, QUE, EN EFECTO, NECESITAMOS PLACER EN NUESTRA VIDA, PERO ESTE SOLO CONSTITUYE LA MITAD DE LA RECETA. Y LA OTRA MITAD SOLEMOS OLVIDARLA

La felicidad es uno de los estados anímicos más discutidos en nuestra especie. Mientras todos coincidimos en que queremos ser felices, cada uno aplica su propia receta para alcanzar dicha meta. Incluso existen diferencias en el propio CONCEPTO DE FELICIDAD, puesto que lo que para unos es una meta, para otros es un camino. Lo cierto es que este anhelo siempre ha sido carne de cañón para todo tipo de motivadores y escritores varios que basan sus enseñanzas en frases inspiradoras de dudosa base científica.

Pero, ¿qué dice la ciencia? El profesor de la Universidad de Harvard y autor del libro 'LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD: POR QUÉ NO SERÁS FELIZ HASTA QUE DEJES DE PERSEGUIR LA PERFECCIÓN' 

1. NECESITAMOS PLACER Y DARLE UN SIGNIFICADO
El profesor Ben-Shahar defiende, que, en efecto, necesitamos placer en nuestra vida, pero este solo constituye la mitad de la receta, la otra mitad parte de marcarnos propósitos y metas. Hasta ahí todo parece claro, pero ¿qué objetivos debemos marcarnos? Lo más habitual es pensar en conseguir el mejor expediente académico, comprarnos una casa más grande, adquirir el último modelo de un móvil, etc. Sin embargo, consigamos o no dichos propósitos, es posible que nos generen una incómoda sensación de vacío. Esta carencia se debe a que son metas marcadas por agentes ajenos a nosotros, como la imagen o las expectativas sociales.

Evidentemente no podemos alejarnos por completo de la sociedad y, por supuesto, existen aspectos tangibles que son básicos para nuestra felicidad. Uno de ellos es el trabajo, pero en nuestra escala de intereses quizá deberíamos dar más peso a sentirnos a gusto en nuestro entorno laboral, sentirnos valorados, que nuestro esfuerzo tiene un impacto, etc. Estos detalles no tienen que ver con el largo plazo, sino con el transcurso del día a día.

2. TUTORIZAR NUESTROS DÍAS
Revisar la bandeja de entrada y responder al correo, ir a trabajar, llevar a nuestros hijos a actividades extraescolares, etc. Si en algo estamos de acuerdo es quela falta de tiempo es un auténtico problema, pero también es cierto que lo perdemos en tonterías. El día son 24 horas y debemos aprovecharlas al máximo. A veces merece la pena parar por un momento y apuntar a qué dedicamos cada rato de nuestros días, a qué enfocamos nuestros esfuerzos y, finalmente, evaluar si vamos por el camino correcto. No todo debe ser ni trabajo, ni esfuerzo, ni placer; pero es básico que sepamos lo que nos causa malestar y lo que nos resulta agradable.

Este proceso, indica Ben-Shahar, se conoce como indagación apreciativa y sirve para aprovechar todo nuestro potencial. Es necesario que nos preguntemos si están funcionando nuestras dinámicas y si va bien nuestro día a día. De esta manera, sabremos cómo potenciar al máximo los buenos momentos y minimizar, dentro de lo posible, aquello que nos genera malestar.

3. EVITAR SUFRIR PARA DISFRUTAR
Un pensamiento que ha calado muy hondo en nuestra mentalidad es que es el trabajo duro el que trae las mayores satisfacciones. En parte puede ser verdad, cuando nos esforzamos y un trabajo da sus frutos la satisfacción es plena, pero el transcurso también tiene su importancia y si este es doloroso, quizá no merezca tanto la pena.

El esfuerzo no es sinónimo de dolor. Es preferible ir marcándose objetivos medios, en vez de uno tremendamente alejado que convierta el proceso en una especie de odisea con una meta casi inalcanzable. Como símil para explicar este pensamiento, Ben-Shahar compara el ahogarse con hacer el amor. En ambos casos uno acaba cansado y exhausto, pero en el primero todo es sufrimiento, mientras que al practicar sexo se disfruta, además del final, también del proceso.

La felicidad es uno de los estados anímicos más discutidos en nuestra especie. Mientras todos coincidimos en que queremos ser felices, cada uno aplica su propia receta para alcanzar dicha meta. Incluso existen diferencias en el propio CONCEPTO DE FELICIDAD, puesto que lo que para unos es una meta, para otros es un camino. Lo cierto es que este anhelo siempre ha sido carne de cañón para todo tipo de motivadores y escritores varios que basan sus enseñanzas en frases inspiradoras de dudosa base científica.

1. NECESITAMOS PLACER Y DARLE UN SIGNIFICADO
El profesor Ben-Shahar defiende, que, en efecto, necesitamos placer en nuestra vida, pero este solo constituye la mitad de la receta, la otra mitad parte de marcarnos propósitos y metas. Hasta ahí todo parece claro, pero ¿qué objetivos debemos marcarnos? Lo más habitual es pensar en conseguir el mejor expediente académico, comprarnos una casa más grande, adquirir el último modelo de un móvil, etc. Sin embargo, consigamos o no dichos propósitos, es posible que nos generen una incómoda sensación de vacío. Esta carencia se debe a que son metas marcadas por agentes ajenos a nosotros, como la imagen o las expectativas sociales.