sábado, 25 de octubre de 2014

¿REALMENTE QUIERES SER MEDIOCRE?

Cómo salirse del juego perverso de aparentar «ser menos» para que el otro se «sienta más»

¿REALMENTE QUIERES SER MEDIOCRE?

Creo firmemente que las personas tenemos una misión que cumplir y parte de ese «destino» se relaciona con nuestras fortalezas y capacidades. La posibilidad de optimizar las virtudes que poseemos es parte de nuestra autorrealización. Los griegos definían la virtud como una fuerza o disposición que permite desarrollar lo que somos de la mejor manera posible. Apropiarse y conciliarse con el propio ser en tanto ponemos a rodar lo mejor de cada uno: puro crecimiento. No obstante, si «por amor» decido bloquear mis capacidades y «vivir menos» le estoy quitando sentido y fuerza a mi existencia.

Cada vez que te anulas, que inhabilitas tu «yo» y te privas de avanzar emocional y psicológicamente, das un paso atrás. Y si esta actitud se mantiene y generaliza, perderás en tu propia limitación y te acostumbrarás a ser mediocre, pudiendo no serlo. Si tienes la posibilidad de ser una persona brillante, emprendedora, inteligente, amable o eficiente, entre otras muchas virtudes posibles, tienes que serlo, ésa es tu misión. Así que cuando decides acoplarte a la incapacidad de tu pareja, corres dos riesgos: violentarte internamente y resignarte a tu nuevo papel. Un amor que te obliga a involucionar es un castigo.



Extracto del libro: 
Manual Para No Morir de Amor 
Walter Riso